Revolución es altruismo
Por Aleida Godínez Soler

Era tan llamativa su conducta que no era imprescindible ser un analista político de primera línea para adivinar, desde sus primeros momentos en Cuba, su doble rasero. Lo comprobé desde mi asiento durante la primera reunión con los “independientes”, donde se le vio muy preocupado por ganar terreno entre sus asalariados a quienes, desde entonces, les brindó todo su apoyo.
No se sonrojó al decir que “trabajaría en función de implantar la política anunciada por el Presidente George Bush”. Cumplió cabalmente las promesas hechas aquella tarde lluviosa en la Biblioteca de la residencia oficial norteamericana, que trascendió entre finos bocadillos, camarones rebozados, cócteles especiales y el imprescindible whisky escocés…
Año y medio después de aquella lluviosa tarde del 17 septiembre de 2002, siete de los prominentes mercenarios a su servicio allí reunidos, fueron detenidos y puestos a disposición de los tribunales, siendo juzgados por cometer actos contra la independencia y la integridad territorial de nuestra nación que formaban parte del complot norteamericano para ejecutar acciones que dieran lugar a un conflicto bélico. Por entonces se arreciaba la campaña mediática contra Cuba y a aquel acto de justicia impostergable del pueblo cubano y su Revolución se le bautizó como “primavera negra”, obviando las decenas de primaveras en las que los cubanos nos hemos visto privados de alimentos y medicamentos, para doblegarnos. en esa fecha, el grupo de 75 asalariados -que tuvieron como principal misión acrecentar las hostilidades entre ambos países para justificar la intervención armada de Estados Unidos en Cuba- recibieron sanciones de más de 20 años de privación de libertad, acorde al grado de participación y gravedad de los hechos juzgados.
Días después de los juicios sumarios, el 9 de abril, y en el Programa Mesa Redonda de la Televisión Cubana, el pueblo tuvo la oportunidad de ver las declaraciones del mercenario Osvaldo Alfonso, (principal cabecilla de un partido político cuya ala juvenil la fundó el propio James Cason) ante el tribunal que lo juzgaba, cuando reconoció que habían sido manipulados por el gobierno de Estados Unidos. Y allí están los que sirvieron de carne de cañón a los objetivos de la política imperial.
Desde hace años algunos de los sancionados recibieron su libertad e incluso se marcharon del país y se asentaron donde escogieron de antemano. Sólo 52 de ellos cumplían sus sanciones hasta que, en días pasados, la dirección del país -dando muestras del más elevado sentido humanitario y altruista- decidió unilateralmente, sin atender presiones externas ni internas, ponerlos en libertad.
Nunca como entonces fue tan hostil la conducta de un Jefe de Sección de Intereses de Norteamérica en La Habana. James Cason batió el record: presidió reuniones, fundó partidos, estimuló ayunos, huelgas y manifestaciones contra el Gobierno de Cuba, dio su visto bueno a cuanto panfleto apoyaba la Posición Común de la Unión Europea acerca de Cuba, aprobó la solicitud de un grupo de destacados mercenarios cabecillas de importantes organizaciones pro anexionistas solicitándole a la Unión Europea la no inclusión de Cuba en el Acuerdo de Cotonou (1)
Cason, al término de una reunión en casa de Martha Beatriz Roque el 24 de febrero de 2003, ofreció declaraciones a siete de los representantes de medios de prensa extranjeros allí presentes. Allí fue a desafiarnos en descarada actitud provocadora desde su inmunidad diplomática. Cuando uno de los periodistas le preguntó si no temía a las autoridades cubanas por tan inusual rueda de prensa, tajantemente contestó: ¡No tengo ningún miedo!
Sospechábamos sus intenciones, se le veía su doble costura. En más de una declaración pública he dejado bien claro que si hay un responsable del encarcelamiento de 75 mercenarios en abril de 2003, es James Cason, que los empujo como si en vez de piernas tuvieran ruedas en los pies, los movió de aquí para allá, los llevó a dónde y cuándo quiso, los utilizó en el cumplimiento de su misión especial. Pero, a pesar de sospecharlo, no estaba confirmado. Fue la semana pasada, cuando Roger Noriega (2) declaró al periodista Roberto Rodríguez Tejera -en una entrevista realizada en el programa radial “Lo que otros no dicen”, de Univisión Radio de Washington- que James Cason, Ex Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, recibió instrucciones precisas del Departamento de Estado de provocar al Gobierno de Cuba para buscar su expulsión. De la prevista expulsión se derivaría que el Gobierno de Estados Unidos hiciera lo mismo con nuestros diplomáticos en Washington, allanando así el camino para recrudecer la confrontación hasta la invasión armada.
Mientras ellos proclaman a grito limpio sus verdaderos objetivos, salvada la Patria de la injerencia gracias a la convicción de todo un pueblo y de sus mejores hijos de defenderla hasta la última gota de sangre, Cuba, audaz e inteligente, erguida y firme en sus convicciones, abre las puertas de sus celdas en este caluroso verano, y tiende alfombras por donde caminarán los que un día le traicionaron, mientras sus amos se preparan para sembrar la muerte en el Medio Oriente y la humanidad está a las puertas de un holocausto global.
(1) Acuerdo que establece la relación económica preferencial entre la Unión Europea y los países del llamado Grupo África, Caribe y Pacífico.
(2) Roger Noriega fungió como Sub Secretario de Estado para el hemisferio Occidental durante el gobierno de George Bush
FOTO Alicia Zamora. 17 septiembre de 2002, en la Biblioteca de la residencia oficial de James Cason en La Habana
Añadir Comentario 14 Julio 2010